ROE: la rentabilidad sobre los fondos propios
Qué es el ROE o rentabilidad sobre fondos propios
El ROE (return on equity, rentabilidad sobre fondos propios) mide cuánto beneficio genera una empresa por cada euro que han aportado sus accionistas o que la empresa ha ido reteniendo de años anteriores. Es una de las medidas favoritas de los inversores en valor para saber si un negocio es bueno de verdad.
La pregunta que responde es la del dueño: «del dinero que es mío, ¿cuánto me renta al año este negocio?». Un ROE del 18 % significa que, por cada 100 € de patrimonio de los accionistas, la empresa genera 18 € de beneficio anual. Esa capacidad de reinvertir a tasas altas es lo que, compuesta durante años, separa a un gran negocio de uno del montón.
Cómo se calcula el ROE: fórmula y ejemplo
Cálculo: ROE = beneficio neto del año ÷ fondos propios × 100. Los fondos propios (o patrimonio neto) son lo que quedaría para los accionistas si la empresa vendiera todo lo que tiene al valor de sus libros y pagara todas sus deudas.
Dos precisiones que cambian el resultado. Primera: muchos análisis usan los fondos propios medios del año (media del saldo inicial y final) en lugar del saldo final, porque el beneficio se ha generado a lo largo de todo el ejercicio. Segunda: hay que usar el beneficio atribuible a los accionistas de la matriz, no el total, cuando la empresa tiene filiales con socios minoritarios. Si comparas el ROE de dos empresas sacado de dos fuentes distintas, parte de la diferencia puede venir solo de ahí.
Qué ROE se considera bueno
Cómo interpretarlo: un ROE alto y estable durante años suele indicar una ventaja competitiva, porque la empresa consigue rentabilidades que la competencia no le quita. Como referencia general, por encima del 15 % se considera bueno. Un ROE negativo significa que la empresa pierde dinero: está destruyendo valor para el accionista. Compáralo siempre con empresas del mismo sector, porque un banco y una empresa de software no juegan a lo mismo.
Más importante que el nivel de un año es la constancia. Un ROE que se mantiene entre el 18 % y el 22 % durante diez años dice mucho más que uno que salta del 5 % al 30 % y vuelve a bajar: el primero sugiere una posición defendible, el segundo, un negocio a merced del ciclo. Y hay un segundo filtro útil: el ROE debería superar con holgura el coste del capital de la empresa, porque si renta menos de lo que cuesta financiarse, crecer destruye valor en lugar de crearlo.
ROE, ROA y ROCE: en qué se diferencian
Las tres miden rentabilidad, pero sobre bases distintas y por eso dan cifras distintas. El ROE la mide sobre los fondos propios, es decir, sobre el dinero de los accionistas. El ROA (return on assets) la mide sobre el total de activos, sin importar si se financiaron con capital o con deuda. El ROCE (return on capital employed) la mide sobre el capital realmente empleado en el negocio, sumando fondos propios y deuda financiera.
La utilidad de mirar más de uno está en la comparación. Si el ROE es muy alto pero el ROA es mediocre, la diferencia la está poniendo la deuda, no el negocio. Si el ROCE es alto, en cambio, el negocio rinde bien con independencia de cómo esté financiado, y esa es la señal de calidad más difícil de falsear. Para comparar empresas con niveles de deuda muy distintos, el ROCE suele ser más informativo que el ROE.
Cómo saber si el ROE está inflado con deuda
El ROE se puede descomponer en tres piezas: el margen neto (cuánto beneficio deja cada euro vendido), la rotación de activos (cuántas ventas saca de cada euro de activo) y el apalancamiento (cuántos euros de activo sostiene cada euro de fondos propios). Multiplicadas dan el ROE. Es la llamada descomposición de DuPont y sirve para saber de dónde viene un ROE alto.
Si el ROE sube porque mejoran el margen o la rotación, el negocio va mejor. Si sube solo porque crece el apalancamiento, lo que ha aumentado es el riesgo, no la calidad. Una comprobación rápida sin hacer cuentas: mira la deuda frente a fondos propios al lado del ROE. Un ROE del 25 % con poca deuda es una señal excelente; el mismo 25 % con una deuda que duplica los fondos propios es otra cosa.
Límites del ROE
Límites: el ROE se infla con deuda. Si una empresa se endeuda mucho, sus fondos propios son pequeños y el ROE sale alto aunque el negocio no sea mejor. También se dispara con grandes recompras de acciones o con fondos propios casi nulos. Por eso se mira junto a la deuda frente a fondos propios.
Hay dos distorsiones más que conviene conocer. Una: los fondos propios son una cifra contable y no reflejan el valor real de los activos; una empresa con fábricas muy amortizadas o que ha absorbido grandes pérdidas pasadas puede mostrar un ROE altísimo sin ser extraordinaria. Dos: cuando los fondos propios son negativos, el ROE deja de tener sentido matemático y puede salir positivo por accidente. En esos casos, ignóralo y mira el ROCE o el flujo de caja libre.
Dónde ves el ROE en la plataforma
Lo verás en el ranking «Dividendos rentables» de la sección Momentum y en los motivos de la valoración de cada empresa. En la suma de señales del semáforo, un ROE igual o superior al mínimo de referencia de su sector (15 % si no hay referencia) suma un punto y uno negativo resta dos; también es uno de los criterios Buffett (más del 15 %).
Términos relacionados
Preguntas frecuentes
¿Qué ROE es bueno?
Como regla general, por encima del 15 % mantenido varios años. Pero depende del sector: compáralo con empresas parecidas y comprueba que no lo infla la deuda.
¿Qué diferencia hay entre ROE y ROA?
El ROE mide el beneficio sobre el dinero de los accionistas; el ROA, sobre el total de activos, con deuda incluida. Si el ROE es alto y el ROA bajo, la diferencia la está poniendo el endeudamiento.
¿Un ROE muy alto es siempre buena señal?
No. Puede venir de mucha deuda, de fondos propios muy pequeños por pérdidas pasadas o de grandes recompras de acciones. Antes de celebrarlo, mira la deuda sobre fondos propios y si el ROE se mantiene varios años.
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